quintana-ucam-murcia-bayern-munich-solotriples

A pesar de que el resultado final (92-84) no lo evidencie, los hombres de Djordjevic pasaron por encima de los murcianos, como una apisonadora, durante la primera mitad. El combinado murciano visitaba a uno de los equipos más potentes de la competición y el entrenador Óscar Quintana preparó para la contienda una estrategia peculiar, que fue a todas luces desacertada. Pronto se dio cuenta de su fracaso pero todas las decisiones que se sucedieron posteriormente desde el banquillo de los universitarios son cuanto menos cuestionables.

La primera decisión claramente equivocada fue el quinteto inicial. Dejar a Campazzo y Faverani, tus dos mejores hombres, en el banquillo y empezar el primer cuarto con jugadores como Pocius que ha tenido un arranque de temporada muy pobre o con Llompart que a sus 35 años no está al nivel físico necesario para frenar al director de juego titular de la todopoderosa selección germana. El coach cantabro tuvo que recular rápidamente y mover su banquillo, reconociendo así su metedura de pata. Sin embargo, esto no tuvo el efecto deseado y es que los jugadores del Bayern continuaban anotando con demasiada facilidad. El aficionado debía pensar que Quintana había subestimado a uno de los equipos punteros del viejo continente y no había preparado una defensa especial para uno de los choques más duros de la temporada.

En el segundo cuarto, con una ventaja en el marcador superior a la veintena de puntos por parte de los pupilos de Sasha Djordjevic, el partido estaba a punto de morir para el club de baloncesto murciano. Entonces Quintana decidió que lo mejor era plantar una defensa zonal 2-3, que ante la avalancha de triples del conjunto bávaro resultó desastrosa. Los pimentoneros llegaron al descanso, de forma merecida, casi treinta puntos abajo.

Aunque en la segunda parte del encuentro los murcianos lograron ponerse a solo tres punto de los locales con posesión a favor, fue más producto de la relajación del Bayern Munich y no solo mérito de los murcianos, ya que su plan en ataque se limitaba a que Facundo Campazzo improvisase una canasta imposible o un pase inverosímil que dejase liberado a un tirador. Con un UCAM Murcia sin ideas, ha quedado demostrado, por tanto, que si el Universidad Católica de Murcia no quiere hacer el ridículo en Europa necesita practicar una defensar dura que no deje un milímetro para pensar a su oponente y un plan en ataque que involucre a todos sus efectivos y no darle total libertad a tu estrella para que se tire hasta las zapatillas.

Written by Alvaro Izquierdo