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El poderío interior: si en la mayoría de victorias la clave estaba en los tiros exteriores, en este encuentro fue todo lo contrario. Los pívots recibieron multitud de balones en ventaja sobre sus hombres, sobre todo en estatura, y consiguieron anotar desde muy cerca del aro, más que evidente en el 7/8 de Faverani. La pintura del conjunto de Fotis Katsikaris (Faverani, Antelo, Moreira y Radovic) consiguió un total de 55 puntos y 26 rebotes, por 33 puntos y 8 rebotes del rival. Durante más de 33 minutos, los pívot del UCAM Murcia no encontraban oposición en el poste bajo, pero en los minutos finales de partido los aurinegros se pusieron las pilas y consiguieron frenar la brecha anotadora del UCAM Murcia, lo que produjo un final apretado.

El rebote: en pocos encuentros hemos podido ver tanta ventaja en el rebote como ante Iberostar Tenerife. Hasta 38 rebotes capturaron los jugadores del UCAM Murcia durante los 40 minutos de jugo, 16 de ellos en ataque, lo que permitió al equipo anotar fácil en segundas oportunidades. El mejor en el rebote en ataque fue Morerira con 6, que se tradujo canastas fáciles o viajar al tiro libre. Antelo tampoco se quedó lejos con 4. Probablemente fue uno de los mejores partidos del UCAM Murcia en la faceta reboteadora.

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Las ayudas exteriores: ser un equipo tirador, facilitó en este partidos los jugadores interiores tener espacios y ventajas en la pintura. Los carretones proporcionaban ayudas o cambios de los jugadores exteriores-interiores, para evitar el tiro librado, lo que daba lugar a que un grande se quedara con un pequeño cerca del aro y tuviera mucha ventaja sobre él. La defensa individual sobre los ‘pistoleros’ murcianos también facilitaba a tener más espacios en la pintura cuando el equipo de Vidorreta se puso en una zona mixta para intentar remontar el encuentro.

Fuente de la imagen: UCAM Murcia

 

Written by Guillermo Garcia
Jugador de baloncesto en el ADB Hellin. Amante de este deporte y fiel seguidor del UCAM Murcia